Nuestra Historia



La historia del colegio El Buen Pastor, más tarde El Divino Pastor, va unida a la vida de un hombre: Rogelio Ramos Guerrero, que por los años 50 era profesor de la escuela de aprendices de la RENFE y, a la vez, daba clases de repaso por las noches. En el año 1958, este profesor es trasladado a Zaragoza por reestructuración de plantilla, pero su mujer, Salvy Villalta, no quiere abandonar su Málaga, esto le suponía quedarse sin trabajo. Entonces por mediación de un familiar consiguen una buhardilla en calle Tomás Heredia, número 26, donde comenzará como academia propiamente dicha durante el día, para niños y niñas a partir de 3 años, y por las noches impartiendo clases de apoyo para la escuela de aprendices de la RENFE.

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El día 1 de octubre de 1959, la señorita Mari Ruiz con su primera alumna de dos años de edad Marinosi (actual profesora del colegio) inaugurarán lo que es el inicio del colegio El Buen Pastor. Durante ese año se le unirían el señor Páez y Don Rafael López, y en pocos años Don Joaquín Ferrada, la señorita Susi, la señorita Mª Carmen Ramos, Don Antonio Hurtado, Don Antonio Miranda… y en secretaría la señorita Fina.Ocho años más tarde, se crea la primera filial, en la Avenida de la Paloma, número 14, y pocos años después, otra en el Camino de Antequera, número 41. Todo ello no fue un camino fácil, ya que se complicará cuando una nueva Ley de Educación intenta ahogar a aquellos colegios situados en edificios de vivienda de carácter privado; a esto se le une que en Málaga había otro colegio que se llamaba el Buen Pastor, también situado en el Camino de Antequera y de mayor antigüedad, cuyo dueño hasta la fecha no había puesto pegas, pero cual es la sorpresa de Don Rogelio cuando un día le llega una carta del Registro en la que se le insta a cambiar el nombre y de no hacerlo tendría que pagar la multa correspondiente, pues Don Rogelio nunca lo inscribió. Ante esta situación decidieron cambiar el término Buen por el de Divino.

Buscando un centro más amplio

Don Rogelio empieza a buscar dónde construir un centro más grande para reagrupar los tres anteriores. En un principio encuentra en el Rincón de la Victoria unos terrenos, pero más tarde le hablan de esta barriada, en la que había unos terrenos de cultivo delante del Nuevo San Andrés; sin pensarlo dos veces y con algunos préstamos bancarios a sus espaldas comienza la construcción del edificio.

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En un principio sólo estaba pensado que tuviese dos plantas, lo que conllevaría que no habría suficientes puestos de trabajo para el profesorado de los centros filiales, así que Don Rogelio amplia el préstamos bancario y cambia todo el proyecto y se construye una planta más, lo que resuelve el problema.En octubre de 1977 el colegio abre sus puertas con los alumnos y profesores de las tres filiales y los albañiles, que aún no habían acabado su trabajo. Sería digno de mencionar en este camino a dos personas, que sin ser profesores, siempre estuvieron al lado de Don Rogelio: Barceló y su bicicleta, con la que repartió propaganda desde los inicios en calle Tomás Heredia, y el señor Lara que se le unió en la Avenida de la Paloma.El actual centro,en calle Gaucín, estaba acogido a una subvención por parte del Estado, la cual cubría una parte de los recibos que los alumnos tenían que pagar, pero en el año 1985 nace una nueva ley, la LODE, que de nuevo viene con doble intención, una buena, que era la enseñanza reglada totalmente gratuita; y otra, la parte mala, que los propietarios de los centros privados no podrían tener beneficio alguno. Lo que conllevaba el no poder asumir el pago de los préstamos bancarios que el colegio tenía. Durante cuatro años, Don Rogelio sigue como puede, con los bancos apremiando, y él intentando renegociar constantemente; pero antes de que la situación peligre, Don Rogelio busca la solución que cree idónea para que el colegio no tenga que cerrar sus puertas y el profesorado se quede sin trabajo, así que les ofrece venderles el colegio y que hagan una cooperativa, pues acogiéndose al P.U.A. se podrían pagar los préstamos bancarios y quedando, así, libre de cargas. Tras una negociación se termina constituyendo una Sociedad Anónima Laboral, constituida por, aproximadamente, un tercio del profesorado que se quedarán con la propiedad del colegio y lo librarán de las cargas bancarias.Hasta este momento el colegio sólo impartiría clases hasta octavo de EGB y ya estaba aprobado un cambio de legislación, en la que la enseñanza obligatoria sería hasta los 16 años. De nuevo iban a peligrar aquellos centros privados que no impartieran el BUP, pues se quedarían como colegios de Educación Primaria.

Elegido para impartir secundaria

Entonces la Junta de Andalucía decide adelantar la Secundaria en varios centros privados concertados y se escogen dos en cada provincia, entre ellos el nuestro, lo que conllevaría una ampliación, pues sería como impartir clase hasta 2º de BUP de aquella época, y, por lo tanto un reciclaje por parte del profesorado.

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Finalmente, en el curso 94/95 se implanta la Secundaria en el colegio. En el 2002 abrirá sus puertas el centro de Educación Infantil, de 0 a 3 años.En este camino hay que recordar que, además de Don Rogelio, se fueron: nuestro conserje Mariano, Don Francisco Ramos, Don Juan Miguel, Don Manuel Gutierrez, la señorita Maruja, la señorita Loli de preescolar, la señorita Eloisa y Carlos el cocinero.Esto es un pequeño resumen de nuestra historia, en la que aunque ha habido muchos problemas, siempre eran tapados con la risa de los miles alumnos y alumnas que han quedado como eco en nuestras aulas.Actualmente el colegio consta de 6 unidades de Infantil, 24 de Primaria, 8 de Secundaria, 1203 alumnos y alumnas y 76 trabajadores y trabajadoras, que diariamente abrimos nuestras puertas esperando que aquellos antiguos alumnos y alumnas vuelvan, para que podamos escuchar el eco de esas sonrisas que tanto nos ayudaron a seguir adelante.